–Hola Jack, ¿cómo van las cosas? Jill se sentó en la mesa del café donde estaba Jack disfrutando de una taza de café y comiendo un croissant de merienda para relajarse después de las clases universitarias.
–Bien, Jill, pero me siento un poco extraño –respondió Jack, masticando su croissant.
–Dime todo sobre eso, Jack, estoy escuchando –dijo Jill–. Ordenó café y un donut a la camarera que rondaba.
–Bueno, estoy haciendo una pasantía para mi curso de estadísticas con el Dr. Schnitzelbrenner que está llevando a cabo una investigación médica con ratones ciegos –dijo Jack, bebiendo su café.
-¿Y qué hace el doctor Schnitzelbrenner con los ratones ciegos? –preguntó Jill, ajustando los platos sobre la mesa para acomodar el café y el donut descuidadamente puestos por la camarera.
–Bueno, Jill, el doctor tiene un gato negro grande llamado Schreck – que de verdad parece engordarse más cada día – que él utiliza para asustar a cuatro ratones ciegos para que corran fuera de sus jaulas en la dirección de cinco entradas, una de las cuales contiene un pedazo grande de su queso aromático favorito –explicó Jack.
–¿Qué demonios está haciendo el doctor Schnitzelbrenner? –preguntó una incrédula Jill–. Ella se acercó a la mesa y cruzó las piernas, con el codo apoyado en una rodilla sosteniendo su cabeza y mirando atentamente a Jack.
–El Dr. Schnitzelbrenner dice que está probando la capacidad orientativa de ratones ciegos aterrorizados en comparación con ratones ciegos que no están en un estado de terror, utilizando un método de prueba cuádruple ciego – todo con el propósito de desarrollar un medicamento para la industria farmacéutica contra la desorientación –dijo Jack con indiferencia mientras ingería el último trozo de croissant.
–¿Cómo es esto una prueba cuádruple ciega? –preguntó Jill–.
–Bueno, el Dr. Schnitzelbrenner está usando cuatro ratones ciegos –explicó Jack–.
–Oh, lo entiendo, por eso es una prueba ciega cuádruple –se rió Jill–.
–¿Y cómo determinará el doctor Schnitzelbrenner si su medicina funciona o no? –preguntó Jill–.
–Bueno, si todos los ratones se meten en entradas diferentes en cualquier ensayo, una luz se enciende y un zumbido suena. Es mi trabajo como estadístico registrar estos ensayos, con o sin señales –explicó Jack–.
–Según el Dr. Schnitzelbrenner, si los ratones aterrorizados se dirigen a la entrada con queso, entonces no deben ser considerados desorientados y la droga funciona. Si todos van a diferentes entradas, entonces están aleatoriamente desorientados –continuó Jack–.
–Hmm, cuéntame más –dijo Jill–.
–Si no mueren demasiados ratones por la sustancia activa de la droga, el Dr. Schnitzelbrenner espera ganar el Premio Nobel por esta nueva medicina, que dice que ayudará a los ancianos que sufren de enfermedades desorientadoras –agregó Jack–.
–Muy peculiar experimento, debo decir, pero los ancianos normalmente no estarán en un estado de terror –observó Jill–.
–Según el Dr. Schnitzelbrenner, los ancianos realmente sufren de un terror suprimido subconsciente inspirado por el temor a la muerte, y eso es realmente el motivo por el que se desorientan fácilmente –explicó Jack–.
–Ya veo. ¿Cuánto tiempo vas a trabajar con el Dr. Schnitzelbrenner, Jack?
–Sólo una semana más o menos, después de calcular la probabilidad de que cada uno de los ratones ciegos aleatoriamente desorientados terminen en entradas separadas, lo cual me resulta un poco difícil –confesó Jack–.
–¿Qué te parece dar un paseo en el parque, Jack, para apartar tu mente de la investigación aterradora del doctor Schnitzelbrenner, y te daré algunas sugerencias –dijo Jill, vaciando su taza de café.
–Excelente idea, Jill.
Pagaron y se fueron del café.
¿Puede usted calcular la probabilidad de que un grupo de cuatro ratones ciegos entre cada uno en una entrada separada en cualquier ensayo con cinco entradas?